CONSERVACIÓN Y MANEJO


La protección del Guajón ha sido sugerida hace mucho tiempo, debido a su distribución restringida, tamaño de la población (tal vez pequeño) y porque seguramente sería adversamente afectada si su hábitat fuera reducido o alterado (Rivero, 1978). A pesar de que la especie ha sido considerada como candidata a protección (Drewry, 1986) y se ha informado de que algunas poblaciones de la especie se encuentran disminuyendo (Moreno, 1991), no se había llevado a cabo ningún estudio para determinar el estado actual de la especie. Ya que en 1991 existía evidencia de que varias especies de coquíes de Puerto Rico estaban desapareciendo, y que otras ya habían desaparecido, decidimos estudiar el estado actual del Guajón para determinar si la especie debería ser protegida.

Abundancia y fluctuaciones poblacionales. — Durante nuestro estudio, las fluctuaciones poblacionales del Guajón estuvieron asociadas con la precipitación y la temperatura del aire. Las densidades poblacionales de la especie disminuyen durante el invierno, cuando la precipitación y temperatura del aire también disminuyen. Este patrón de fluctuaciones es similar al del Coquí Común. La población estudiada aparentemente no está disminuyendo, ya que no encontramos una relación lineal significativa entre número de individuos y tiempo (y = 33.5 + 0.015 x; r2 = 0; p = 0.953).

Estado actual de la especie.—Nuestra investigación sugiere que la especie aún está presente en todas las localidades donde se encontraba en el pasado. No sabemos, sin embargo, si hoy día es tan abundante como lo era antes, o si algunas de estas poblaciones se encuentran disminuyendo. Uno de los problemas más serios al documentar poblaciones de anfibios que están disminuyendo o desapareciendo es la falta de datos sobre esas poblaciones en el pasado. Nosotros no contamos con datos sobre la abundancia de esta especie en nuestra área de estudio antes de octubre de 1991, y no sabemos tampoco el estado actual de otras poblaciones en otras localidades. La población estudiada no muestra una tendencia a la disminución, sino que parece estar estable.

Grado de protección. — El 15 de noviembre de 1994 se incluyó el Guajón como candidato a protección categoría 1 (Drewry, 1994). Esto significa que el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (SFPVS) tenía suficiente información sobre su vulnerabilidad o peligro para poder respaldar propuestas para incluirla en la lista de especies en peligro o amenazadas. Esto representó, en teoría, la oportunidad de presentar evidencia a favor o en contra de que la especie fuera incluida en la lista de especies protegidas y los individuos o instituciones interesados tuvieron hasta la publicación del próximo documento (la revisión del anterior) en el 1995. En octubre de 1995 el SFPVS propone proteger el Guajón como una especie amenazada, pero argumenta sin ningún fundamento científico, que no se le debe declarar hábitat crítico, porque sería perjudicial para la especie (Silander, 1995). En febrero de 1996, el SFPVS continúa con la propuesta de incluir al Guajón en la lista de especies amenazadas, pero sin declararle hábitat crítico (Drewry & Sayers, 1996). En el 1997 el SFPVS declra al Guajón especie vulnerable, pero lamentablemente no le declara hábitat crítico. En 1995 nuestro grupo de trabajo propone la necesidad de llevar a cabo estudios de variabilidad genética y flujo génico de diferentes poblaciones del Guajón para poder conocer la situación de la especie (Joglar et al., 1996). Cuando en 1996 se publican nuestras recomendaciones, los estudios dirigidos por Patricia A. Burrowes de genética poblacional de la especie ya estaban muy avanzados y estos son completados en 1997 (Burrowes, 1997).

Grado de protección sugerido. — Los estudios de Burrowes (1997) documentan que el flujo génico entre poblaciones es necesario para mantener la alta variabilidad genética observada en la especie y que la especie parece estar perfectamente adaptada a las condiciones ambientales existentes en las cuevas. Estos descubrimientos tienen repercusiones serias sobre la conservación de la especie ya que cualquier actividad que ponga en riesgo la comunicación entre las poblaciones también pone en peligro la diversidad genética de la especie. De igual forma cualquier actividad que produzca cambios en las condiciones ambientales de las cuevas, traerá como consecuencia disminuciones poblacionales y posibles extinciones locales, antes que la especie pueda adaptarse a las nuevas condiciones. Un tercer descubrimiento importante de las investigaciones de Burrowes (1997) es que documenta que el Guajón posee un modo de reproducción único entre los anuros. Cuando los machos de la especie ofrecen cuido parental de camadas múltiples (2–4) no sólo aumentan su aptitud, sino que tienen mayor oportunidad de reproducirse otra vez (Burrowes, 1997). Esto es así porque se pudo demostrar que el éxito de eclosión aumenta significativamente a causa del cuido parental y que las hembras prefieren aparearse con machos que ya estaban cuidando camadas (Burrowes, 1997). Además de estos tres puntos resultados de los trabajos de Burrowes (1997) existen otros puntos que indican que estamos tratando con una especie que confronta problemas de supervivencia. La especie se encuentra en un área geográfica que ya ha comenzado a desarrollarse (Moreno, 1991) y el este de Puerto Rico es una de las áreas de más rápido desarrollo y crecimiento en la Isla. Su distribución está restringida a una pequeña área geográfica y todas las localidades que se conocen de la especie se encuentran exclusivamente en terrenos privados. Además el Guajón es un especialista en morfología y ecología y existe evidencia que documenta que estas especies son las más susceptibles a extinciones (Joglar & Burrowes, 1996). Todos estos datos productos de dos proyectos de investigación sobre la especie, uno de 33 meses desde 1991 a 1994 (Joglar et al., 1996) y otro de 16 meses, de 1995 a 1996 (Burrowes, 1997) indican que el Guajón (Eleutherodactylus cooki) debe ser protegido como una especie amenazada (= vulnerable). Ya que existen los estudios que justifican esta acción, ha llegado el momento para proteger la especie. No debemos esperar a proteger al Guajón cuando ya sea demasiado tarde y haya comenzado una trayectoria irreversible hacia la extinción. No debemos cometer ese error que es el que se ha cometido en Puerto Rico con casi todas las especies que se han declarado en peligro de extinción. Una vez se declare la especie amenazada, las estrategias para su conservación deben enfatizar dos aspectos principales: protección de su hábitat e investigación científica. La protección de su hábitat debe consistir de tres estrategias indispensables e insustituibles: (1) declarar, manejar y activamente proteger una reserva dentro del rango geográfico de la especie, (2) declarar un hábitat crítico para la especie y (3) lograr acuerdos cooperativos y servidumbres de conservación con los dueños de los terrenos privados donde vive la especie. El objetivo principal de la protección del hábitat es garantizar que el rango geográfico donde vive la especie funcione como una unidad contínua, sin fragmentación o interrupciones. Esto garantizaría que las diferentes poblaciones del Guajón se puedan comunicar entre si y continúe el flujo génico que existe entre ellas. Se debe proteger la mayor extensión posible del rango geográfico de la especie y lo ideal sería unirlo por medio de un corredor al Bosque Estatal de Carite-Guavate. El segundo aspecto que se debe enfatizar en la conservación de la especie es su investigación científica. Para lograr esto es necesario asignar fondos de investigación para: (1) continuar los estudios de abundancia y genética poblacional, (2) estudiar cambios en los patrones climatológicos con énfasis en tendencias al aumento de temperatura y disminución en precipitación, (3) estudiar la contaminación y acidez de lluvia, agua, aire y suelo en el área. Los estudios a largo plazo y los monitoreos continuos son importantes como única forma de determinar si la situación de la especie empeora y es necesario aumentar el grado de protección y declarar la especie en peligro de extinción. La investigación científica en ocasiones podría tener un impacto negativo sobre la especie. Es por esto que es necesario regular y reglamentar la colección de la especie para uso científico. La únicas personas que se deben autorizar para trabajar con la especie son aquellas que tengan el peritaje necesario para hacerlo y cuyos proyectos de investigación redunden en el beneficio y supervivencia de la especie. En el pasado se ha propuesto declarar al Guajón una especie amenazada, pero también se ha argumentado que no se le debe declarar hábitat crítico (Silander, 1995). Esto constituye un grave error ya que no es posible proteger una especie como esta si no se le protege su hábitat. El incluir a la especie en la lista de especies amenazadas pero no declararle hábitat crítico es caer en la trampa que han caído otras especies protegidas de Puerto Rico.

Grado de protección actualizado 2016. —  El Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre designó al Guajón como una especie amenazada, y declaró 17 localidades como hábitats críticos para la especie. El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales clasifica la especie como vulnerable. Además, biólogos de distintas universidades se encuentran estudiando las amenazas que enfrenta para desarrollar mejores estrategias de conservación que garanticen su recuperación en el futuro. 

  

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